Cuando un espacio Japandi funciona de verdad, casi siempre hay un motivo claro: los materiales están bien elegidos. Más allá de colores o muebles, el Japandi se siente en las texturas, en lo natural y en lo que no intenta aparentar. Para mí, este es uno de los aspectos más importantes del estilo, porque es lo que hace que un espacio se sienta honesto, tranquilo y agradable con el paso del tiempo.
El Japandi no busca materiales perfectos, busca materiales reales.
Por qué los materiales son tan importantes en el Japandi
En este estilo, los materiales no son solo un recurso estético. Son parte de la experiencia. Se ven, se tocan y envejecen contigo. La influencia japonesa aporta respeto por lo imperfecto y lo artesanal, mientras que la escandinava suma funcionalidad y confort.
Cuando los materiales son naturales, el espacio deja de sentirse artificial. Y eso, en el día a día, se nota mucho.
La madera como alma del estilo Japandi
La madera es el material más representativo del Japandi. Aparece en suelos, muebles, detalles estructurales y pequeños objetos. Siempre en tonos naturales, sin brillos excesivos ni acabados artificiales.
Lo interesante es que no busca destacar, sino acompañar. En mi caso, siempre que un espacio Japandi me transmite calma, suele ser porque la madera está bien integrada y no compite con nada.
Maderas claras o medias, con vetas visibles y acabados mate, refuerzan esa sensación de equilibrio tan característica.
Textiles naturales que aportan calidez
El Japandi sería demasiado frío sin textiles, pero estos se usan con mucha intención. Lino, algodón o lana ligera aparecen en cortinas, cojines, ropa de cama o alfombras, siempre en tonos suaves y sin estampados llamativos.
Lo importante no es la cantidad, sino la textura. Un tejido natural bien elegido aporta confort sin romper la limpieza visual. Personalmente, es uno de los detalles que más cambia cómo se siente un espacio al habitarlo.
Cerámica, piedra y materiales con textura
Otro rasgo muy Japandi es el uso de materiales con cierta imperfección. Cerámica artesanal, piedra natural o superficies mate que no reflejan demasiado la luz.
Estos materiales aportan profundidad sin necesidad de decoración extra. Un simple cuenco de cerámica o un lavabo de piedra pueden tener más presencia que muchos objetos decorativos juntos.
Aquí se nota mucho la influencia japonesa: lo imperfecto no se esconde, se valora.
Acabados mate frente a superficies brillantes
El Japandi huye de los brillos excesivos. Prefiere acabados suaves, mate y naturales, tanto en muebles como en paredes o encimeras.
Esto no es solo una cuestión estética. Los acabados mate reducen el ruido visual y hacen que la luz se sienta más envolvente. En espacios pequeños o muy luminosos, este detalle marca una gran diferencia.
Materiales Japandi en cada estancia
En salones y dormitorios, la madera y los textiles naturales son protagonistas. En cocinas y baños, se combinan con cerámica, piedra y superficies resistentes, pero siempre manteniendo una estética sobria y natural.
Lo importante es que haya continuidad. Que los materiales dialoguen entre sí y no parezcan elegidos de forma aislada.
Qué materiales rompen la estética Japandi
Aunque no hay normas rígidas, hay ciertos materiales que suelen alejarse del espíritu Japandi: plásticos muy visibles, superficies muy brillantes, acabados artificiales o imitaciones poco realistas.
No porque estén “prohibidos”, sino porque rompen esa sensación de calma y autenticidad que define al estilo.
Cómo introducir materiales Japandi sin hacer reformas
No hace falta cambiar toda la casa. A veces basta con:
- Sustituir textiles sintéticos por naturales
- Añadir madera en pequeños muebles o detalles
- Cambiar objetos decorativos por piezas artesanales
Poco a poco, el espacio empieza a sentirse diferente, más tranquilo y más coherente.
Conclusión
Los materiales del estilo Japandi son su verdadera base. Son los que sostienen esa sensación de calma, equilibrio y bienestar que tanto atrae de este estilo. Cuando los materiales son naturales, honestos y bien combinados, el espacio deja de ser solo bonito y pasa a ser habitable. Para mí, ahí está la esencia real del Japandi.








